domingo, 15 de octubre de 2017

"R" de Olvido

Fuiste la persona indicada en el momento equivocado.
Y yo fui la persona equivocada en el momento, en tu momento.
Quizás sea por eso, que las flores no crecían en ese jardín que tú te empeñaste en encharcar, porque siempre lo veías seco.

Confundiste mis caricias con los "te quiero" que no supe decirte, con los "te quiero" que no quise mentirte, y que a día de hoy aún no recuerdo si (no) lo hice por ti o si fue por mi.

Lo que pude te di.

Buscaste los motivos que te sobraban, que te faltaban y los escribiste todos en una carta.
Sólo pude leerla una vez.
Puede que por eso a día de hoy no recuerde si en esas líneas me decías que me querías o que me odiabas.


Coleccionabas mis abrazos y los colocabas en orden alfabético, de la A a la Z, te quedaste en la R.
R de ruido, de rabia, de roca.
R de olvido, de daño, de boca.
R de yo, erre de tú, erre de otra.

Y ahora, 
que ya no recuerdo,
que ya no me duelo,
que ya no te huelo,
que ya no lo anhelo,
que ya no tutelo, 
que ya no lo siento...

Ahora, ahora es el momento.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Loca

Loca,  muy loca.
Qué descuido del universo
que no deja que el viento despeine tu melena
te mantiene en pie, estoica.
Te llueve encima y no te moja.
Loca.

Te da miedo lo oscuridad
y sin embargo sólo sales de noche,
y regresas al alba oliendo a nicotina,
a barro, a alcohol, y a colonia barata.
Loca.

Qué pérdida de dignidad,
qué decrepitud.
¿Recuerdas algo de tu antiguo "tú"?

Te has esnifado tu belleza.
Te has bebido tu talento.
Te has fumado tus mejores años.
Loca.

Pudiste ser lo que hubieras querido
pero elegiste ser princesa,
la de la canción del Maestro Sabina.
Ale, ya tienes quien te escriba.

martes, 15 de agosto de 2017

Lágrimas


Ella era un libro abierto y él no sabía leer.
Mirar a sus ojos era como mirar al vacío, al infinito.
Tenía una mirada intensa y sus ojos se hacían más y más grandes si te quedabas observándolos durante un rato.
Nunca encontré palabras para describir ese mar que se formaba en sus ojos cuando estaba a punto de llorar.
Era realmente bello, es realmente aterrador, lo he visto tantas veces.
Siempre es igual, siempre es diferente.

Se me queda mirando fijamente y no dice nada.
Yo no puedo quitar la vista de sus ojos y de repente estos se empiezan a encharcar.
Esos enormes lagos comienzan a llenarse de agua salada, y se enrojecen, y yo no puedo apartar la mirada, y sigue sin decir nada porque no hace falta.

Yo estoy paralizado contengo la respiración con la esperanza de que de esa manera se contengan también sus lágrimas.

Miro ese dique a punto de rebosar, me parece increíble que no lo haya hecho ya, y de repente una lágrima se escurre tal y como lo esperaba, pero no rueda sola, la siguen cien  más.
Húmedas. Saladas, y más densas que el agua
¿sabes?
Es precioso ver cómo llorar, es un auténtico espectáculo, sus pestañas se agrupan, su
iris se vuelve más claro, sus ojos no se achican ni un poquito.
Si aislase ese preciso momento, justo ahí, no sabrías si llora de felicidad o de tristeza porque siempre es igual, siempre es diferente.
Y yo tirito y no es del frío y un hormigueo recorre mi brazo como para avisarme que debo acariciarla, pero estoy paralizado, mudo ante tanta belleza, ante ese espectáculo de la naturaleza.
Y entonces lo noto,
Mis ojos se están anegando, no puedo controlarlos, y ella sigue ahí , inmóvil con las manos sobre los muslos y la cara llena de lágrimas, como pidiendo ayuda, como pidiendo perdón, como perdonándome la vida.
Y en ese momento yo también lloro porque quiero, porque puedo, porque no puedo contenerlo. Ni quiero, ni debo… Y entiendo que uno más uno es uno, y que dos por uno es dos, Y que no me llevo ninguno, porque me quedo, porque te quiero.


miércoles, 12 de julio de 2017

N A D I E

A mí  nadie me dijo que ser
el doble de fuerte te destruía el triple.
Y que los silencios de aquello que no dices
Te siguen haciendo ruido toda la vida.

Nadie me contó que el olvido y
la felicidad duermen en camas separadas.
Ni que algunas noches las juntan
y se hacen el amor a bofetadas.

Nadie me supo explicar
que cuando sintiera su abrazo,
entendería que toda la vida  había tenido frío.
Ni que en los silencios,
por cortos que sean
se encuentran toda a las respuestas.
¡Qué lío!

Nunca nadie me explicó
que el perdón no es querer, sino poder
y sobre todo saber.
Y que para dar primero hay que saber recibir,
y que yo no soy sin mí pero si soy sin ti.

Jamás nadie mencionó
que el amor no perdona a quienes juegan con él.
Ni que los te quiero que no has oído
te dejan sordo para siempre.

Soy como un mi, sostenido en ti.
en clave de sol, de solo, de solamente.

lunes, 15 de mayo de 2017

Terrorismo Sentimental

No hay peor batalla
que la que se lucha con uno mismo,
ni guerra más fría
que tu desdén, tu rechazo, tu pasotismo.
No hay trago más amargo
que el que se toma solo en compañía,
ni resaca más jodida
que la que deja la embriaguez de tu cobardía.

No hay mayor delito
que la estafa al corazón,
ni condena más severa
que escucharte decir que no.

No hay droga más dura
que con la que traficas bajo tu falda,
ni arma más destructiva
que tu mirada cuando me das la espalda.

Es más bonito amar, que ser amado.
Es más bonito ser feliz, que ser felicitado.
Es más bonito soñar, que ser soñado.

¿Me amas? Ya no te amo.

Vivo en una celda, en una cárcel, en un calabozo, en una prisión.
Cumplo esta pena, esta sentencia, esta sanción.
He sido sospechoso, delincuente, forajido, detenido.
Enamorarme de tu boca fue mi única infracción.

Y ahora que no te pienso,
me piensas el triple.
Y ahora que no te quiero,
tú quieres herirme.
Tú dices "hola"
yo quiero despedirme
que te vaya bonito
Tengo que irme.

lunes, 17 de abril de 2017

No son formas

Vaya manera de enredarme.

Como si el verte pasar todos los días
por ese paso de cebra no fuera suficiente.
Subida en tus zapatos de tacón,
enfundada en ese vestido que te queda como un guante.

Vaya manera de moverte.

Como si el movimiento de tu pelo
no bastara para volverme loco.
Con las puntas rizadas y quemadas por el sol.
Hoy te he vuelto a escribir.
Lo he hecho mientras te veía pasar,
he visto como cogías el móvil,
leías mi mensaje y sonreías.
Y lo has vuelto a hacer,
lo guardas en el bolso y no respondes.

Vaya manera de ignorarme.

Como si no me diera cuenta
cuando te sirvo el café con leche
y me dejas diez céntimos de propina.
Y sabes que escaneo cada gesto que haces,
cada carcajada que sueltas.
Conozco de memoria tu manera de echarte el medio azucarillo
y cómo sellas el otro medio enrollando el papel
y lo dejas sobre el plato.
Y remueves el café, esperando que el azúcar se deshaga,
das un sorbo, coges una servilleta y secas tus labios
y la manchas de rojo carmín.

Vaya manera de torturarme.

Como si no fuera bastante tortura
el caminar detrás de ti,
e ir oliendo tu perfume y escuchar el sonido de tus tacones.
Como si todo eso no te pareciera suficiente.
Te giras, me miras y me saludas con la mano,
como el que saluda a un autobús lleno de niños
que van de excursión.

Vaya manera de mirarme.
Vaya manera de minarme.
Vaya manera de reírte sin mi.
Vaya manera.
No son formas.

lunes, 20 de febrero de 2017

Dejarse llevar

Dejarse llevar.
Como se dejan llevar las hojas caídas en otoño,
mecidas por el viento, todas a una.
Como se dejan llevar las gotas de lluvia en el cristal de mi ventana,
los días que no sale la luna.
Como se deja llevar el águila real por las corrientes de aire,
mientras disfruta del trayecto, y se deleita con el paisaje.
Como se dejan llevar los vagones del tren, uno tras otro,
sin pensar en el destino ni en lo que llevan de equipaje.

Dejarse amar.
Aunque hay veces que es complicado
porque a pesar de que sea tan solo un soplido,
cuando es sobre una herida todavía duele, todavía escuece.

Dejarse querer.
Pero hay veces que es difícil,
porque todos cargamos con nuestra mochila.
Algunas con más piedras, otras con menos,
pero al fin y al cabo todos llevamos una a la espalda.

Dejarse respirar.
Cerrar los ojos, acercarse, inspirar y aspirar.
Coger el aire y luego soltarlo,
resoplando y jadeando.

Dejarse besar.
Primero despacio, lento, probando el sabor de la respiración.
Después rápido y apasionado, haciendo arder el deseo.
O al revés, pues ¿quién soy yo para ordenar el caos de un beso?

Dejarse guiar.
Soltar el volante y ser el copiloto,
bajar la ventanilla y disfrutar del viaje.
Porque al final de lo que se trata es precisamente de eso,
de disfrutar del viaje, de la vida,
porque no sabemos en qué parada nos va tocar bajar,
porque no hay mejor momento que ahora,
ni mejor lugar que éste,
ni mejor compañía que la tuya.



Déjate llevar,
déjate amar,
déjate querer,
déjate respirar,
déjate besar,
déjate guiar.
Porque si te dejas llevar, sabrás qué es que te porten.
Porque si te dejas amar, sabrás qué es que te veneren.
Porque si te dejas querer, sabrás qué es que te deseen.
Porque si te dejas respirar, sabrás qué es que te inhalen.
Porque si te dejas besar, sabrás qué es que te besen.
Porque si te dejas guiar ,sabrás lo que es que te dirijan.