lunes, 15 de mayo de 2017

Terrorismo Sentimental

No hay peor batalla
que la que se lucha con uno mismo,
ni guerra más fría
que tu desdén, tu rechazo, tu pasotismo.
No hay trago más amargo
que el que se toma solo en compañía,
ni resaca más jodida
que la que deja la embriaguez de tu cobardía.

No hay mayor delito
que la estafa al corazón,
ni condena más severa
que escucharte decir que no.

No hay droga más dura
que con la que traficas bajo tu falda,
ni arma más destructiva
que tu mirada cuando me das la espalda.

Es más bonito amar, que ser amado.
Es más bonito ser feliz, que ser felicitado.
Es más bonito soñar, que ser soñado.

¿Me amas? Ya no te amo.

Vivo en una celda, en una cárcel, en un calabozo, en una prisión.
Cumplo esta pena, esta sentencia, esta sanción.
He sido sospechoso, delincuente, forajido, detenido.
Enamorarme de tu boca fue mi única infracción.

Y ahora que no te pienso,
me piensas el triple.
Y ahora que no te quiero,
tú quieres herirme.
Tú dices "hola"
yo quiero despedirme
que te vaya bonito
Tengo que irme.

lunes, 17 de abril de 2017

No son formas

Vaya manera de enredarme.

Como si el verte pasar todos los días
por ese paso de cebra no fuera suficiente.
Subida en tus zapatos de tacón,
enfundada en ese vestido que te queda como un guante.

Vaya manera de moverte.

Como si el movimiento de tu pelo
no bastara para volverme loco.
Con las puntas rizadas y quemadas por el sol.
Hoy te he vuelto a escribir.
Lo he hecho mientras te veía pasar,
he visto como cogías el móvil,
leías mi mensaje y sonreías.
Y lo has vuelto a hacer,
lo guardas en el bolso y no respondes.

Vaya manera de ignorarme.

Como si no me diera cuenta
cuando te sirvo el café con leche
y me dejas diez céntimos de propina.
Y sabes que escaneo cada gesto que haces,
cada carcajada que sueltas.
Conozco de memoria tu manera de echarte el medio azucarillo
y cómo sellas el otro medio enrollando el papel
y lo dejas sobre el plato.
Y remueves el café, esperando que el azúcar se deshaga,
das un sorbo, coges una servilleta y secas tus labios
y la manchas de rojo carmín.

Vaya manera de torturarme.

Como si no fuera bastante tortura
el caminar detrás de ti,
e ir oliendo tu perfume y escuchar el sonido de tus tacones.
Como si todo eso no te pareciera suficiente.
Te giras, me miras y me saludas con la mano,
como el que saluda a un autobús lleno de niños
que van de excursión.

Vaya manera de mirarme.
Vaya manera de minarme.
Vaya manera de reírte sin mi.
Vaya manera.
No son formas.

lunes, 20 de febrero de 2017

Dejarse llevar

Dejarse llevar.
Como se dejan llevar las hojas caídas en otoño,
mecidas por el viento, todas a una.
Como se dejan llevar las gotas de lluvia en el cristal de mi ventana,
los días que no sale la luna.
Como se deja llevar el águila real por las corrientes de aire,
mientras disfruta del trayecto, y se deleita con el paisaje.
Como se dejan llevar los vagones del tren, uno tras otro,
sin pensar en el destino ni en lo que llevan de equipaje.

Dejarse amar.
Aunque hay veces que es complicado
porque a pesar de que sea tan solo un soplido,
cuando es sobre una herida todavía duele, todavía escuece.

Dejarse querer.
Pero hay veces que es difícil,
porque todos cargamos con nuestra mochila.
Algunas con más piedras, otras con menos,
pero al fin y al cabo todos llevamos una a la espalda.

Dejarse respirar.
Cerrar los ojos, acercarse, inspirar y aspirar.
Coger el aire y luego soltarlo,
resoplando y jadeando.

Dejarse besar.
Primero despacio, lento, probando el sabor de la respiración.
Después rápido y apasionado, haciendo arder el deseo.
O al revés, pues ¿quién soy yo para ordenar el caos de un beso?

Dejarse guiar.
Soltar el volante y ser el copiloto,
bajar la ventanilla y disfrutar del viaje.
Porque al final de lo que se trata es precisamente de eso,
de disfrutar del viaje, de la vida,
porque no sabemos en qué parada nos va tocar bajar,
porque no hay mejor momento que ahora,
ni mejor lugar que éste,
ni mejor compañía que la tuya.



Déjate llevar,
déjate amar,
déjate querer,
déjate respirar,
déjate besar,
déjate guiar.
Porque si te dejas llevar, sabrás qué es que te porten.
Porque si te dejas amar, sabrás qué es que te veneren.
Porque si te dejas querer, sabrás qué es que te deseen.
Porque si te dejas respirar, sabrás qué es que te inhalen.
Porque si te dejas besar, sabrás qué es que te besen.
Porque si te dejas guiar ,sabrás lo que es que te dirijan.


viernes, 13 de enero de 2017

Y de repente un día, te encuentras a una persona a la que le gusta bailar,
a la que le gusta reír, reír a carcajadas.
Una persona que no tiene miedo de lo que el resto piense de ella.
Un individuo que quiere vivir intensamente, alguien que mira la vida de frente,
pero que también se gira para tocarla el culo.

Te topas con un sujeto que dice lo que piensa y que muchas veces no piensa lo que dice.
Alguien que cae mal, una persona con un sentido del humor inusual.
Una persona que canta bajo la lluvia pero también canta bajo la ducha.
Y te das cuenta que siempre la has tenido delante, que no la habías visto,
que había sido invisible para ti. Y entonces la empiezas a conocer,
la empiezas a prestar atención, la ves, la miras, la tocas, la hueles… Y piensas
¿Cómo he estado tan ciega?

Entonces caes en la cuenta de que es la persona con la que vas a pasar el resto de tu vida
y empiezas a quererla, a cuidarla, a respetarla, a amarla, a serla fiel.

Y de repente un día te das cuenta de que esa persona eres tú.

¡ QUIÉRETE !