Tengo cardenales en el corazón, de las veces que amé a pecho descubierto.
Tengo la memoria llena de cicatrices que ya no escuecen, que ya no duelen.
El alma remendado con suturas, las venas cargadas de letras y la mente...
en blanco.
Tengo heridas que ya no hieren.
jueves, 7 de mayo de 2020
sábado, 25 de abril de 2020
miércoles, 3 de enero de 2018
m o n s t r u o s
Eres tú el que hieres, el que hierves.
Sólo supiste quererme cuando no me querías, y ahí nació la ironía.
Me acusabas de todos tus crímenes y yo me declaraba culpable.
Te amé mejor que nadie.
Mueves los labios, ya no hablas,
pero si suspiras y con el aire que sueltas
apagas mis velas y mueves mi veleta,
que apunta a otras tierras.
Te pruebas mis zapatos y te van grandes,
pero yo no te pedido que andes.
Fuiste el jardín de las Delicias,
de la manzana prohibida,
fuiste lo más importante de toda mi vida.
¿Sabes leer entre líneas?
Tenías la virtud de hacerme ver que yo sólo tenía defectos,
y eso no es un buen comienzo.
Yo tuve el defecto de enseñarte todas mis virtudes.
Para que no dudes.
Sólo supiste quererme cuando no me querías,
y ahí nació la agonía.
He dado la vuelta a todas mis cartas,
por qué no me importa jugar así toda la mano,
porque contigo no quiero trucos, sólo magia,
ya no me da miedo perder la baza.
He ganado partidas con peores cartas.
¿Guardas un as en la manga?
Sólo supiste quererme cuando no me querías, y ahí nació la ironía.
Me acusabas de todos tus crímenes y yo me declaraba culpable.
Te amé mejor que nadie.
Mueves los labios, ya no hablas,
pero si suspiras y con el aire que sueltas
apagas mis velas y mueves mi veleta,
que apunta a otras tierras.
Te pruebas mis zapatos y te van grandes,
pero yo no te pedido que andes.
Fuiste el jardín de las Delicias,
de la manzana prohibida,
fuiste lo más importante de toda mi vida.
¿Sabes leer entre líneas?
Tenías la virtud de hacerme ver que yo sólo tenía defectos,
y eso no es un buen comienzo.
Yo tuve el defecto de enseñarte todas mis virtudes.
Para que no dudes.
Sólo supiste quererme cuando no me querías,
y ahí nació la agonía.
He dado la vuelta a todas mis cartas,
por qué no me importa jugar así toda la mano,
porque contigo no quiero trucos, sólo magia,
ya no me da miedo perder la baza.
He ganado partidas con peores cartas.
¿Guardas un as en la manga?
domingo, 15 de octubre de 2017
"R" de Olvido
Fuiste la persona indicada en el momento equivocado.
Y yo fui la persona equivocada en el momento, en tu momento.
Quizás sea por eso, que las flores no crecían en ese jardín que tú te empeñaste en encharcar, porque siempre lo veías seco.
Confundiste mis caricias con los "te quiero" que no supe decirte, con los "te quiero" que no quise mentirte, y que a día de hoy aún no recuerdo si (no) lo hice por ti o si fue por mi.
Lo que pude te di.
Buscaste los motivos que te sobraban, que te faltaban y los escribiste todos en una carta.
Sólo pude leerla una vez.
Puede que por eso a día de hoy no recuerde si en esas líneas me decías que me querías o que me odiabas.
Coleccionabas mis abrazos y los colocabas en orden alfabético, de la A a la Z, te quedaste en la R.
R de ruido, de rabia, de roca.
R de olvido, de daño, de boca.
R de yo, erre de tú, erre de otra.
Y ahora,
que ya no recuerdo,
que ya no me duelo,
que ya no te huelo,
que ya no lo anhelo,
que ya no tutelo,
que ya no lo siento...
Ahora, ahora es el momento.
lunes, 4 de septiembre de 2017
Loca
Loca, muy loca.
Qué descuido del universo
que no deja que el viento despeine tu melena
te mantiene en pie, estoica.
Te llueve encima y no te moja.
Loca.
Te da miedo lo oscuridad
y sin embargo sólo sales de noche,
y regresas al alba oliendo a nicotina,
a barro, a alcohol, y a colonia barata.
Loca.
Qué pérdida de dignidad,
qué decrepitud.
¿Recuerdas algo de tu antiguo "tú"?
Te has esnifado tu belleza.
Te has bebido tu talento.
Te has fumado tus mejores años.
Loca.
Pudiste ser lo que hubieras querido
pero elegiste ser princesa,
la de la canción del Maestro Sabina.
Ale, ya tienes quien te escriba.
Qué descuido del universo
que no deja que el viento despeine tu melena
te mantiene en pie, estoica.
Te llueve encima y no te moja.
Loca.
Te da miedo lo oscuridad
y sin embargo sólo sales de noche,
y regresas al alba oliendo a nicotina,
a barro, a alcohol, y a colonia barata.
Loca.
Qué pérdida de dignidad,
qué decrepitud.
¿Recuerdas algo de tu antiguo "tú"?
Te has esnifado tu belleza.
Te has bebido tu talento.
Te has fumado tus mejores años.
Loca.
Pudiste ser lo que hubieras querido
pero elegiste ser princesa,
la de la canción del Maestro Sabina.
Ale, ya tienes quien te escriba.
martes, 15 de agosto de 2017
Lágrimas
Ella era un libro abierto y él no sabía leer.
Mirar a sus ojos era como mirar al vacío, al infinito.
Tenía una mirada intensa y sus ojos se hacían más y más grandes si te quedabas observándolos durante un rato.
Nunca encontré palabras para describir ese mar que se formaba en sus ojos cuando estaba a punto de llorar.
Era realmente bello, es realmente aterrador, lo he visto tantas veces.
Siempre es igual, siempre es diferente.
Se me queda mirando fijamente y no dice nada.
Yo no puedo quitar la vista de sus ojos y de repente estos se empiezan a encharcar.
Esos enormes lagos comienzan a llenarse de agua salada, y se enrojecen, y yo no puedo apartar la mirada, y sigue sin decir nada porque no hace falta.
Yo estoy paralizado contengo la respiración con la esperanza de que de esa manera se contengan también sus lágrimas.
Miro ese dique a punto de rebosar, me parece increíble que no lo haya hecho ya, y de repente una lágrima se escurre tal y como lo esperaba, pero no rueda sola, la siguen cien más.
Húmedas. Saladas, y más densas que el agua
¿sabes?
Es precioso ver cómo llorar, es un auténtico espectáculo, sus pestañas se agrupan, su
iris se vuelve más claro, sus ojos no se achican ni un poquito.
Si aislase ese preciso momento, justo ahí, no sabrías si llora de felicidad o de tristeza porque siempre es igual, siempre es diferente.
Y yo tirito y no es del frío y un hormigueo recorre mi brazo como para avisarme que debo acariciarla, pero estoy paralizado, mudo ante tanta belleza, ante ese espectáculo de la naturaleza.
Y entonces lo noto,
Mis ojos se están anegando, no puedo controlarlos, y ella sigue ahí , inmóvil con las manos sobre los muslos y la cara llena de lágrimas, como pidiendo ayuda, como pidiendo perdón, como perdonándome la vida.
Y en ese momento yo también lloro porque quiero, porque puedo, porque no puedo contenerlo. Ni quiero, ni debo… Y entiendo que uno más uno es uno, y que dos por uno es dos, Y que no me llevo ninguno, porque me quedo, porque te quiero.
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